Su empresa necesita conocer el costo real de lo que vende para poder decidir precios, prioridades y en qué conviene poner el esfuerzo. Trabajamos sobre sus registros reales, no sobre estimaciones ni promedios de industria.
Es la capa que convierte el registro en decisiones. Necesita la contabilidad al día debajo: sin eso se decide con impresiones, no con cifras.
Entre seis y nueve preguntas, según sus respuestas. No se le pide ningún dato para ver el resultado.
Este cuestionario es un primer paso para mirar su negocio con mayor claridad. El objetivo es ayudarle a identificar si hoy cuenta con información suficiente para tomar decisiones, controlar resultados, proyectar el crecimiento y anticipar riesgos.
Responda pensando en cómo funciona realmente su empresa hoy. No hay respuestas correctas o incorrectas; lo importante es obtener una visión honesta que permita identificar oportunidades de mejora.
Un cuestionario detecta señales financieras. No puede decirle por qué están ocurriendo, ni cuál de todas le está costando más dinero hoy — y esas son las dos preguntas que importan.
Eso se conversa. La evaluación inicial son treinta minutos, sin costo y confidencial, para entender su caso concreto y definir juntos qué tiene sentido hacer — tenga o no su contabilidad con nosotros.
Agendar la evaluación inicial Consultar por WhatsAppLa información necesaria para responderlas suele existir en la empresa. Lo que falta es el criterio para ordenarla y el instrumento para leerla.
No el costo del insumo: el costo completo, con los costos indirectos asignados según un criterio definido y defendible. Ahí es donde se produce el error más frecuente, porque repartir todo por igual distorsiona el resultado de cada línea.
Sin ese número, cada precio que se fija es una apuesta y cada descuento que se concede es un riesgo que no se puede dimensionar.
El margen por producto, servicio, sucursal o canal. Es habitual descubrir que lo que más se vende no es lo que más deja, y que el esfuerzo comercial está puesto justo donde menos conviene.
Cuando el recurso escaso es el tiempo —una consulta, un taller, un equipo— el análisis se hace por unidad de capacidad, que es donde suelen aparecer las diferencias que nadie había cuantificado.
El punto de equilibrio calculado, y qué le ocurre al resultado si sube el costo de un insumo, si cae la demanda o si mueve el precio. Simulado con sus números antes de que ocurra.
Sin ese cálculo, el negocio se evalúa por sensación — y la sensación suele llegar tarde.
El resultado antes de impuesto es una cifra que el propietario no puede gastar. Entre ese número y lo que efectivamente recibe hay dos impuestos y un crédito, y esa diferencia rara vez está proyectada.
Se calcula la carga estimada, se determina cuánto conviene reservar cada mes y se evalúa si el régimen tributario vigente es el que corresponde a su realidad.
El comparador de régimen calcula cuánto le queda a usted después de impuestos y qué debería estar reservando cada mes. Es un cálculo, no un cuestionario, y no tiene costo.
Calcular cuánto me queda
Un consultor de gestión que llega sin acceso a los datos contables debe levantarlos desde cero: entrevistas, mediciones y planillas. Ese levantamiento consume buena parte del presupuesto antes de producir una sola conclusión.
El registro de compras y ventas, las facturas electrónicas, las remuneraciones y los gastos son información que sabemos leer e interpretar desde el primer día, porque es el mismo terreno del trabajo contable.
Conectar una causa operacional con su consecuencia financiera exige auditoría, control de gestión y operaciones a la vez. Los contadores habitualmente no entran a la operación y los consultores de procesos habitualmente no leen un balance.
El entregable no es el análisis: es la capacidad de rehacerlo. Un cliente que necesita volver a contratar para conocer el margen del mes siguiente no fue transformado, quedó dependiente.
Una palanca que casi nunca se plantea. Cuando un propietario quiere mejorar su resultado, la salida que aparece primero es vender más — la más lenta, la más costosa y la más incierta. Corregir márgenes y controlar el gasto suele ser más rápido y más seguro. Este servicio trabaja las dos, pero empieza por la que nadie le ha planteado.
Tres a cinco semanas
Levantamiento, análisis e informe con los hallazgos cuantificados en pesos y un plan de acción priorizado. Entrega el qué y el cuánto, no ejecuta.
Sirve cuando quiere saber con precisión dónde está el problema antes de decidir cuánto invertir en resolverlo.
Dos a cuatro meses
Todo lo anterior más la ejecución: instalar el modelo de costos, dejar el tablero de indicadores operativo, definir la política de precios y capacitar a quien vaya a mantenerlo.
Quien solo contrata el diagnóstico termina sabiendo dónde pierde. La implementación es la que corrige.
En contabilidad las variables se conocen antes de empezar y por eso las tarifas están publicadas. Aquí no ocurre lo mismo: las horas dependen de cuántas líneas de negocio hay que costear, de si la empresa maneja inventario o produce, y del estado en que estén sus registros. Un mismo servicio puede tomar el doble de trabajo en dos empresas del mismo tamaño.
Por eso el valor no se publica: se revisa el caso y se cotiza sobre lo que efectivamente hay que hacer. Estas son las variables que lo mueven.
La evaluación inicial son treinta minutos, sin costo. Revisamos qué hay que hacer y usted recibe por escrito el alcance y el valor cerrado, antes de comprometerse a nada.
Solicitar una cotizaciónEl valor no cambia después salvo que cambie el alcance acordado, y cualquier trabajo fuera de él se autoriza antes de ejecutarse.
Ser claro en esto ahorra tiempo a ambas partes. Trabajamos con una cartera acotada y preferimos decirlo antes de tomar un encargo que no va a rendir.
Debe existir actividad que medir. Una organización que todavía no vende tiene un problema distinto: conseguir sus primeros clientes, que no es lo que este servicio resuelve.
Si el requerimiento es la declaración mensual al día y nada más, el servicio que corresponde es contabilidad, a una fracción de este valor.
El instrumento se transfiere a alguien. Si no existe una persona con tiempo para mantenerlo, el trabajo se pierde a los pocos meses y conviene resolver eso primero.
La evaluación inicial son treinta minutos, sin costo y confidencial. Revisamos su caso, definimos el alcance que corresponde y usted recibe el valor cerrado por escrito.